Diego Contreras: “El País” pierde los nervios con la beatificación de JPII

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Mientras diarios de todo el mundo dedican páginas especiales a la beatificación de Juan Pablo II, con análisis y testimonios sobre la vida y obra de uno de los personajes más relevantes del siglo XX y comienzos del XXI (ver Corriere della Sera, por ejemplo), el diario El País no renuncia a llevar a cabo su particular cruzada. Uno hubiera esperado el desinterés informativo, si se tiene en cuenta el habitual esfuerzo del órgano madrileño por presentar a la Iglesia como una realidad irrelevante en la vida de las personas y de la sociedad. Pero no. Los tres textos publicados hoy y ayer sobre el tema demuestra que la Iglesia no es tan irrelevante y que los ideólogos de El País le tienen miedo. De ahí, me parece a mí, que le disparen sin piedad.

A diferencia de otros diarios como The New York Times, La Repubblica, Le Monde o The Guardian (por citar algunos con los que le gusta compararse a El País), donde hay una clara postura ideológica, pero se da espacio también a la realidad y a que se oigan otras voces, el diario madrileño es cansinamente dogmático en sus juicios y apreciaciones. No demuestra, ni argumenta: hace simples aseveraciones, sentencia con axiomas indemostrables.

Los actuales estudios sobre análisis del discurso, que hunden sus raíces también en la retórica, afirman que lo que se escribe y cómo se escribe muestra en buena medida el universo mental e ideológico de quien escribe. Pienso que si leemos lo que publica El País sobre la Iglesia con esta perspectiva, las conclusiones serían muy parecidas a las que hubieran resultado de la lectura del viejo Pravda, el “glorioso” órgano del partido comunista soviético: mucha ideología, poco periodismo.

Esta resulta ser una patología casi nativa del periódico en cuestión.

Diego Contreras sobre la columnista del NYT y Juan Pablo II: la calumnia como argumento

Sucede con muchos de los comentaristas del New York Times que ya sabes qué van a decir incluso antes de leer el texto. Eso no es necesariamente negativo (supongo que yo mismo –a un nivel mucho más modesto- soy previsible en mis comentarios). Lo peor es que esos comentarios estén plagados de afirmaciones categóricas, dogmáticas, sin una base de hechos que las apoyen. En esto, una de las mayores expertas es, sin duda, la columnista Maureen Dowd. Sobre todo cuando el tema es la Iglesia católica, que es su blanco preferido.

A la señora Dowd le gusta recordar de vez en cuando en sus columnas que nació en una familia católica, como queriendo decir: “sé de lo que hablo”. Por desgracia, pocas veces lo demuestra. Sus artículos son una colección de estereotipos, un manual de pensamiento radical-chic de obligado cumplimiento. A quien se le ocurra salirse de su ortodoxia se enfrentará con una agresividad ciertamente poco femenina.

En su última columna para el diario neoyorquino (se necesita registro), la señora Dowd arremete contra Juan Pablo II, a quien Benedicto XVI va a beatificar con la esperanza -añade Dowd- de conseguir un impacto de relaciones públicas. Juan Pablo II, nos dice Dowd, fue progresista en muchos aspectos, pero fue “preocupantemente retrógrado” en otros como la anticoncepción, la ordenación de mujeres, el celibato, el divorcio. Y sobre todo: “Juan Pablo perdió su derecho a la beatificación al no establecer una norma jurídica para eliminar los pederastas del sacerdocio,  sino que simplemente dio las espaldas al problema por muchos años”.

Se ve que la señora Dowd no sabe que fue precisamente Juan Pablo II quien en abril de 2001 estableció la norma jurídica para atajar este problema,  el motu propioSacramentum sanctitatis tutela”. Eso fue tres años antes de que se publicara el “John Jay Report”, el exhaustivo estudio encargado por el episcopado norteamericano sobre los abusos cometidos por sacerdotes, que ofreció una nueva perspectiva sobre el problema. Decir que JPII miró a otro lado durante muchos años es una frase efectista, pero falsa.  Pero afirmar -como hace más adelante- que Juan Pablo II “protegió” a pedófilos es harina de otro costal. Aquí la señora Dowd no argumenta: se diría que se limita a calumniar a quienes le resultan antipáticos. Y es obvio que JPII está en la lista (aunque no sea el único). 

Bob Woodward y Carl Bernstein lamentan el “Celebrity Journalism” en el 35 aniversario de “Todos los Hombres del Presidente”

On Thursday evening, former Washington Post reporters Bob Woodward and Carl Bernstein, along with actor and producer Robert Redford, gathered in Austin to celebrate the 35th anniversary of the film “All the President’s Men.”

Drawing a crowd of more than 700 people, the famed reporting duo, who broke the Watergate scandal that led to President Richard Nixon’s resignation in 1974, discussed how investigative journalism has changed over the years and offered their take on the current state of the industry.

“How do you redeem journalism? How do you get better at it?” Woodward said. “And I think some of the answer is slowing down- don’t be in such a hurry to put out the sound bite.”

The event, “Could the media break a story like Watergate today?”, drew panelists from across the nation, including Peter Baker of The New York Times, Dana Priest of The Washington Post and Mark Miller of The Texas Tribune. Glenn Frankel, the director of the University of Texas School of Journalism, moderated the panel. 

“All the President’s Men,” directed by Alan Pakula, was released in 1976. Redford played Woodward, and Dustin Hoffman played Bernstein. In the film, the journalists are hard-hitting, meeting sources in dark parking lots, aware that their actions may bring down a President. The film sparked a slew of young people eager to enter the profession.

Frankel opened the discussion by asking what Woodward and Bernstein thought the greatest challenge was in journalism today.

“We’ve got to go back to the basics, and the basics are what are really endangered in this environment,” Bernstein said. “In this cultural and speedy environment, the basics are getting overwhelmed.”

Addressing government in both the time of Watergate and the present, Bernstein says, that same “secret government” is the nation’s biggest problem.

“At all levels, there’s so much unnecessary secrecy,” Bernstein said. “As a journalist you have to develop a method to get around that- try to get people’s head in the game.”

During the panel discussion, Bernstein — whose recent books include “A Woman in Charge,” a biography of Secretary of State Hillary Clinton — said the same journalism skills and persistence he and Woodward used could break a similar story today, but the culture around journalism has shifted dramatically.

Woodward (“Obama’s Wars” and “Bush at War”) called this shift the “curse” of celebrity journalism itself- the “Paris Hilton factor and Kardashian equation.”

“It should be our job not to give equal time, not to give 12 inches in a newspaper story about what Donald Trump says and 12 inches to what the Secretary of State of Hawaii says,” Bernstein said, referring to the birther controversy that, though investigated and settled, continues to provide provocative soundbites for President Obama’s critics. “Then our agenda becomes manufactured controversy as a means of getting more readers, more viewers, and we skew the political debate.”

Facebook: el engaño “Descubre quién mira tu perfil. Aplicación oficial”.

Según ha informado la compañía en una nota de prensa, para ello, estos ciberdelincuentes han desarrollado eventos falsos en los que promocionan una aplicación denominada “Descubre quién mira tu perfil. Aplicación oficial”.

Si el usuario pincha en el link del evento, es dirigido a una falsa aplicación que le pide copiar y pegar un código en su navegador (algo que nunca piden las aplicaciones legales). Si lo hace, el usuario verá cómo se publica en su muro de Facebook un evento promocionando esa misma aplicación falsa. El evento aparecerá cómo creado por el usuario afectado y todos sus amigos serán invitados al mismo automáticamente.

Al aparecer la aplicación promocionada como “oficial” y estar, además, vinculada a un evento creado por un amigo, muchos usuarios pueden creer que es legítima y sentirse tentados a probarla, iniciando así, de nuevo, el círculo vicioso ya que inmediatamente volverá a aparecer el mismo evento en sus muros.

BitDefender recomienda desconfiar de las herramientas que prometen dar ese tipo de datos. En caso de duda, aconseja buscar información sobre la aplicación en Internet, para comprobar las experiencias de otros usuarios con esa aplicación.

“El denominador común de todos esos ataques es la promoción a través de ellos de falsas aplicaciones, generalmente relacionadas con temas como “descubre quién mira tu perfil”, “entérate de quién te ha borrado en Facebook”, etc”, asegura la directora de marketing de BitDefender para España y Portugal, Jocelyn Otero Ovalle.

Gonzalo Peltzer sobre el Narcótico ideológico

Quienes usan los medios como nidos de ametralladoras para dañar la imagen pública de otros formadores de opinión, atacándolos con descalificaciones, infamias o ridiculizaciones, constituyen precisamente el lado más oscuro de la Argentina de estos días.

dice Claudio Fantini en La Voz del Interior de hoy. Léalo. Vale la pena. Sigue:

El ataque personalizado es el instrumento de censura de las culturas autoritarias, porque su objetivo es amedrentar para silenciar. Si alguien, por ser crítico, recibe una descarga de descalificaciones o es públicamente ridiculizado, quizá silencie sus críticas. Más allá del narcótico ideológico que se use, se trata de un instrumento totalitario que se ejecuta a través de mercenarios y que sirve para reclutar fanáticos.

Periodistas 21: Facebook censura ¡Democracia Real Ya!

Son un puñado de ciudadanos y asociaciones que reclaman otra política. En ¡Democracia real ya! quieren vivir la democracia en tiempo real, como permiten los nuevos espacios de comunicación. Difunden un manifiesto y convocan manifestaciones en varias ciudades. Nada ilegal si esas manifestaciones se autorizan. Pero Facebook sentencia y censura sus convocatorias en esta red social. Sin respetar la democracia ni la libertad de expresión. Sin juicio, sin pedir información, sin avisar.
Es una nueva muestra del control 2.0 de las grandes empresas de internet sobre los nuevos espacios sociales. Como ya ocurrió en anteriores ocasiones, de Wikileaks a la protesta gay contra la visita del Papa.

Media, Government and Universities: And the prize goes to . . .

The department of journalism at the public National University of La Plata (UNLP) has presented a controversial award to Venezuelan President Hugo Chávez, spotlighting the close ties between politics and journalism advocated by university authorities who are in sync with the national government. The award sparked a debate on the role of higher education institutions in preparing future journalists.

President Chávez, who has been repeatedly accused of harassing media outlets in Venezuela that are critical of him, received the university’s Rodolfo Walsh award for his role in strengthening freedom of the press in South America. Ironically, this took place just as Argentina has been experiencing the worst confrontation between the national government and the media since its return to democracy, involving the largest media conglomerate in the country.

Rodolfo Walsh was a writer, journalist and political activist who was kidnapped and killed under the military dictatorship that governed Argentina between 1976 and 1983. Intellectuals and journalists who are not identified with the government of President Cristina Fernandez de Kirchner described the school’s decision to give Chávez the Rodolfo Walsh distinction —traditionally awarded to prestigious journalists and researchers in the field of social communication since its creation in 1997 as “a provocation”.

The UNLP is one of about 50 publicly-financed institutions in the country and one of the most prestigious. Since its foundation in 1905 it has given the city of La Plata, 60 km away from Buenos Aires, the flavor of a university town. At the moment it has 90,000 students and about 4,500 graduates each year. Its School of Journalism was created in the 1930´s. About 900 students enroll there every year.

Solo para no olvidar una crónica de este evento carnavalesco.