Montse Doval: Periodistas a los que merece la pena seguir

Agradezco muchísimo a Montse Doval esta lista que publica en su blog, y que descaradamente copio aquí, precisamente como antídotos ejemplares a algunas de las “patologías de la comunicación” que aquí aparecen. Es decir, como razona la misma Montse, respondiendo a la dramática pregunta de un lector, se trata de “periodistas que sobreviven entre los cascotes del derrumbe de los medios”…

Aquí están al menos unos cuantos de la Iberia hispana, que son mucho más que profesionales “supervivientes” en entornos patológicos. Y de éstos, aquí figuran sólo algunos, porque hay bastantes o muchos más… Pienso que es una gran aportación, que clarifica un tanto la circulación entre la bruma del panorama.

Con nuevo agradecimiento, a continuación sigue la anotación tal y como aparece en Internet Política:

En la anotación anterior Enrique me pregunta cuáles son esos periodistas que sobreviven entre los cascotes del derrumbe de los medios.

Sin pretender que sea la “lista definitiva”, ahí van unos cuantos nombres que se me ocurren.

Hay gente que, como Jesús Cacho, están desaparecidas y es una pena grande, porque están especialmente bien informadas. Un periodista que también me parece valioso es Juan Pablo Colmenarejo, que ahora está en Cope, y Carlos Herrera, en Onda Cero.

No pongo a Pedro J. Ramírez porque quería hacer una lista de periodistas “pata negra” y PJ es demasiado oportunista para eso. Es muy interesante seguirlo en Twitter @pedroj_ramirez

A continuación va “mi” lista de periodistas que sigo en Twitter. Seguro que hay más que sean interesantes o a algunos los consideréis irrelevantes (porque los temas de los que hablan no os interesen). Sigo a más periodistas que a los que pongo, pero los sigo no porque considere interesante lo que dicen de forma general.

jpquinonero JP Quiñonero
Escritor y periodista. Autor de la bitácora unatemporadaenelinfierno.net
arcadiespada Arcadi Espada
Barcelona, 1957. Periodista

germanyanke Germán Yanke
Periodista

ramonlobo Ramón Lobo
Spanish war correspondant in Balkans, Chechenia, Africa, Iraq and Afghanistan. Writer and bloger

joralcalde Jorge Alcalde
Director de la revista QUO. Periodista de ciencia. Amigo de mentes curiosas. Padre

mariano_alonsof Mariano Alonso
Periodista. Subdirector de Es la Noche de César en Es Radio y Libertad Digital

hermanntertsch Hermann Tertsch
Periodista

carlosecue Carlos E. Cué
Periodista de EL PAÍS especializado en política

AnaSanchezNieta Ana SánchezdelaNieta
Sudirectora de la revista FILA SIETE. Sección de cine en TELVA, ACEPRENSA y Libertad Digital TV.

garcia_abadillo c. garcia-abadillo
Periodista. Vicedirector de EL MUNDO. Director del programa En Confianza (Veo 7)

palzaga Pedro de Alzaga
Periodista

ampique Toni Piqué
Journalist. Consultant on content development & newsroom organisation

allendegui allendegui
Un periodista navarro que emigró para hacer las Américas y todavía no las ha terminado.

anderiza
Ander Izagirre Periodista satélite. Kazetari alderraia. www.anderiza.com

esmultivac D. Rodríguez Herrera
Informático y periodista. Subdirector de Libertad Digital, vicepresidente del Instituto Juan de Mariana y editor de Red Liberal y Liberalismo.org

Fgarea Fernando Garea
Periodista. Corresponsal parlamentario de EL PAÍS.

jordipc Jordi Perez Colome
Periodista. Esto es el twiter de Obamaworld. Hablo sobre todo de política americana y su influencia. O sea, del mundo.

caraamable JoséCarlos Rodríguez
Periodista.

pacosanchez Paco Sánchez
Profesor, columnista

albertoartero Alberto Artero
Director de Cotizalia.com

danieltercero danieltercero
Periodista político. Licenciado en Historia por la UB. http://365.vozbcn.com www.danieltercero.net

carmelojorda Carmelo Jordá
Periodista de Madrid, especializado en política, viajes y ebooks (¿demasiadas cosas?)

jmguardia Jose M Guardia
Online media & technology entrepreneur, consultant; news commentator

 

Toni Piqué: ¿Estamos haciendo el ridículo con el #15M y #spanishrevolution?

¿Estamos los periodistas haciendo el ridículo? Pruebas a favor hay mil. Acá van algunas. La mayoría de los medios creyó que Sadam Hussein escondía armas de destrucción masiva y contribuyó así a justificar la guerra. De la actual crisis financiera empezamos a hablar cuando la casa se nos había caído encima. Las revueltas árabes… ni olerlas hasta que Ben Alí ya estaba huyendo de Túnez.

En España tampoco hemos sabido ver que mucha gente –muchos jóvenes– está hasta el gorro del establishment, el “sistema”, el poder… llámelo H. Hace cuatro días esa movida del 15-M, sus acampadas, etc., eran anécdota y chiste. Ahora abren portadas, homes y noticiarios de tv. Y vamos a más: se compara la Puerta del Sol de Madrid con la Plaza Tahrir de El Cairo; hablamos de #spanishrevolution. Son catastróficas faltas de juicio, seguramente motivadas por el furor del converso o por las ganas de ocultar nuestra cola de paja. Vea [Clic sobre el gráfico > Amplía]

Hoy…mira. Hoy no. Registro otro tono en las webs de los medios. El vicepresidente del Gobierno español ha visitado Sol, estrechado la mano de los indignados allí reunidos; hablado de diálogo; hecho una autocrítica simpática. Uf. Qué alivio. Eso ya sabemos cómo manejarlo. Habrá una rueda de prensa. Un comunicado. Y, bueno, es Uno de los Nuestros.

Un diario –fan de las protestas no porque importen sino porque dañan al gobierno–  incluso ha comprado la primera posición en las búsquedas de Twitter sobre #spanishrevolution. Business as usual.

Es todo de un ridículo colosal.

Al grano. ¿Dónde hemos estado los periodistas todo este tiempo? Pues… comiendo y bebiendo con el establishment –singularmente con los políticos–, siguiendo su agenda acríticamente, frivoleando sin sustancia (jejé-jujú) sobre la vida pública y la privada o tomando partido de contrabando.

Claro, cuando los que nos pagan las copas se meten en líos nuestra primera reacción es… protegerlos. Nos protegemos comprando sus argumentos. Son nuestra gente. ¡Pasamos tanto tiempo con ellos! ¡Disfrutamos tanto! (¡Somos El Cuarto Poder!)

¿A quién sorprende que a los periodistas nos cueste tanto entender el cabreo cósmico de tantos conciudadanos (y tantas conciudadanas, eso que no falte) y explicarlo? Siempre vamos a remolque. Y así vamos tirando. Tan conformados y felices que aún asistimos a esas ruedas de prensa dónde no se permiten preguntas, ruedas de prensa que siguen convocándose justamente porque vamos (¡Oiga, Que Yo Sólo Hago Lo Que Me Mandan!).

No sé. ¿No deberíamos reaccionar como estos “indignados” de la plaza del Sol?

Scriptor.org: Juan A. Giner y los infográficos en las noticias sobre la muerte de Osama Bin Laden

Seis puntos sobre la precisión en infográficos, ante los errores y exageraciones en las noticias de la muerte de Bin Laden

Osamabl

Cbs
Algunos de los gráficos que han acompañado la noticia de la muerte de Bin Laden merecen un “sobresaliente” por su creatividad, pero un “suspenso” en lo que mira a la precisión o exactitud.

Juan Antonio Giner y Alberto Cairo piden mejores criterios para los infográficos y han elaborado una lista de seis puntos, que permiten asegurar esos estándares (“Editors, artists chafe at the errors and hype in bin Laden death story graphics“).

Conscientes de la relevancia del asuntos, 58 expertos de 22 países han suscrito estos puntos:

1. Una infografía es, por definición, una representación visual de los hechos y datos. Por lo tanto, no se pueden hacer infografías sin información fiable.

2. Ninguna infografía debe incluir elementos que no se basen en hechos conocidos y pruebas disponibles.

3. Ninguna infografía debe presentarse como basada en hechos, cuando se trata de ficción o basados en suposiciones no verificadas.

4. Ninguna infografía debe ser publicada sin acreditar su(s) fuente(s) de información.

5. Los profesionales de informaciones gráficas deben negarse a hacer cualquier presentación visual que incluya componentes imaginarios orientados a hacerla más “atractiva” o “espectacular”. Los editores deben abstenerse de pedir otros gráficos que no se sometan a las evidencias disponibles.

6. Las infografías no son ni ilustraciones ni “arte”. Los infográficos son periodismo visual y debe regirse por las mismas normas éticas que se aplican a otras áreas de la profesión.

Se nos deben las imágenes de Bin Laden: el contracampo de la imagen en la Casa Blanca

Pourquoi la photo de Ben Laden est due

Mercredi 4 mai 2011

Par André Gunthert



Laissons gémir ceux qui fustigent d’avance le voyeurisme occidental. Qui a envie de voir la tronche explosée de Ben Laden? Cette image-là appartient aux corpus spécialisés, imagerie médicale ou images de guerre, qui provoquent un haut le cœur chez n’importe qui d’autre que ceux qui en usent par fonction. Pas la peine d’ergoter: cette image-là, personne ne veut vraiment l’apercevoir. Nous préférons tous une vision plus apaisée d’un monde dont nous n’aimons pas qu’on nous pointe les noirceurs.

Oui mais voilà, depuis lundi, où l’on apprenait la nouvelle de la mort du terroriste, habilement camouflée dans les brumes de la stylisation infographique (ci-dessus), nous avons vu d’autres images. Celles, nettoyées de toute présence humaine, de l’immeuble dévasté. Et surtout celle, si belle, théâtrale, des chefs de guerre pris sur le vif, au cœur de l’action. Cette vision qu’on a aperçu cent fois – allo la Lune, ici Houston –, de l’attention angoissée des commandants face au spectacle d’une action dangereuse est habituellement une image qui en appelle une autre: une image qui n’existe que sous la forme d’un contrechamp et qui désigne comme un miroir le point focal de l’événement (ci-dessous).

Cette image-là change tout, parce qu’elle apporte la preuve de quelque chose qu’on n’avait pas forcément envie de savoir, mais dont on ne pourra plus désormais se départir. Ils ont vu. L’image existe.

A partir de là, qu’on le veuille ou non, l’image est due. Faute de quoi, on se retrouve dans le schéma de la censure la plus classique, où ceux qui ont vu décident pour le bien de ceux qui ne verront pas. Un tel paternalisme est intenable. Nous préfèrerions qu’on nous épargne la vision du cadavre, mais la démocratie n’est pas un théâtre de marionnettes pour enfants sages. A partir du moment où l’image existe, il n’y a pas d’autre solution que de la montrer.

D’un point de vue politique, différer sa diffusion a été une grave erreur. Plus l’attente s’allonge, plus les rédactions piaffent, plus la pression monte. Au lieu de noyer la vision affreuse d’un corps défiguré dans la liesse de la nouvelle de l’exécution, on est en train de faire de cette photo refusée un événement d’image autonome. Même absente, elle contredit le scénario d’un raid impeccable. Même absente, elle est au centre des conversations et alimente déjà l’imaginaire. Il est inévitable qu’elle soit publiée. Le plus tôt sera le mieux.

Álvaro Bisama: El país de las 21 horas (los noticieros com folletín urgente de la vida chilena)

En el país de las 21 hrs., Bernardo de la Maza presenta en “Meganoticias” un reportaje sobre “La guerra del completo en Santiago”. En el país de las 21 hrs., De la Maza ya no es el autor de un libro sobre la caída de la Unión Soviética ni la cara visible de las noticias de TVN en los primeros años de la transición. En el país de las 21 hrs., a De la Maza la cara se le desfigura mientras masca las palabras, pronunciándolas más lento, como si tuviera que creérselas a la fuerza. Apenas lo logra. El reportaje dura 16 minutos y es tan increíble que parece un mockumentary. Para hablar del auge del completo como la comida rápida predilecta de los santiaguinos, se cita a los filósofos griegos, se muestran primeros planos de gente con mayonesa en la boca en el Portal Fernández Concha, se presenta a un señor gordo de lentes, que parece un CNI jubilado como un catador de completos, se invita a un chef a comprar chucrut por La Vega y, por un minuto larguísimo, se deja la cámara fija en un cocinero que trata infructuosamente de hacer 10 panes en ese lapso.

El gesto de De la Maza muestra lo que pasó: los noticieros centrales terminaron reemplazando a las teleseries como el folletín urgente de la vida chilena, como aquel relato melodramático con el que tenemos una cita diaria. Así, cuando las teleseries nocturnas se convirtieron en las nuevas vespertinas, programas como “Última mirada”, “Medianoche” y “Telenoche” terminaron siendo los que influenciaban la agenda del día siguiente. Por lo mismo, ¿qué hacer con los centrales? No mucho. Lo obvio: aumentar la duración de los bloques de reportajes y el fútbol. Lo no tan obvio: estirar como fuese la hora y media que duran los shows de noticiarios desde el terremoto, mientras se apelaba al ciudadano de a pie para hacer sus denuncias. Lo extremo: echar toda la carne a la parrilla, enfatizar lo policial hasta llegar a lo gore, amplificar la realidad hasta hacer de ella una parodia llena de sangre y muerte, donde la investigación responsable es reemplazada por la cámara testigo (casi siempre de celulares ) y la documentación, por los youtubazos y el apoyo de una legión de psicólogos y numerólogos ansiosos por decir cualquier cosa.

Así fue como surgió nuestra mejor ficción del presente: el país de las 21 hrs. Un país hecho a partir de una política de explotación de imágenes cada vez más truculentas. En este relato (que programas como “P.D.I” o “133, atrapados por la realidad” llevan a la categoría de arte) lo que importa es justamente esa condición ficcional que no parece asumirse en ningún momento. Todo está armado para provocar alto impacto: las lágrimas y la sangre, las puertas que se abren a patadas, los cadáveres tapados con plástico. Ahí, las recreaciones con cámaras brumosas están a la orden del día y las imágenes más fuertes son repetidas en un loop incesante. Porque el shock debe ser total. En esa zona de guerra, la cámara está lejos de otorgarles dignidad a las víctimas, las que -si son de clase popular- a veces hasta carecen de apellido y se les muestra llorando o llenos de rabia en close-ups que los desfiguran, borrándoles cualquier entorno o contexto, despojados de cualquier empatía, con su drama caricaturizado hasta decir basta.

Como en las peores novelas naturalistas, que estaban documentadas hasta la saciedad, pero carecían de cualquier sensibilidad humana, en el país de las 21 hrs. lo real no alcanza ninguna clase de espesor y dudamos de la veracidad de cualquier palabra.

Ese país de las 21 hrs. mete miedo porque luce como esa ficción melodrámática y psicotrónica que nuestros culebrones apenas han vislumbrado en los últimos veinte años. Ese Chile es un territorio asediado por las pandillas y los narcos, donde el femicidio es una epidemia y el bullying azota las aulas escolares. Ahí,  los vecinos viven asustados del otro, escuchando a lo lejos los balazos que marcan las horas de la madrugada.

El país que muestran esas notas es, quizás, la peor y más camp de nuestras telenovelas, a pesar de que no hay nada inventado en él. Su moral, que es la moral de LUN y de Kike Morandé y Patricia Maldonado, resume lo peor de la farándula y cierta cultura chilena. En ese lugar, en el país de las 21 hrs., lo único que vale la pena contar debe enmarcarse en códigos de lo insólito y lo exótico. Ahí, la sociedad civil desaparece y lo valioso de las historias que se ponen en pantalla se escurre hacia la exhibición de la pobreza como una forma de pornografía, como si lo único que valiera la pena fuera el plano del detalle de todo tipo de heridas, esbozando con ello los argumentos de una verdad espuria (un solapado determinismo genético o geográfico), que pone en suspenso los mismos recursos narrativos de las notas exhibidas.

El problema ahí es qué contar. Como en las peores novelas naturalistas, que estaban documentadas hasta la saciedad, pero carecían de cualquier sensibilidad humana, en el país de las 21 hrs. lo real no alcanza ninguna clase de espesor y dudamos de la veracidad de cualquier palabra. Como en esas teleseries vespertinas que ahora nadie ve, los límites entre el drama y la parodia están hechos de puro azar y las tramas siempre terminan en puntos muertos donde no se resuelve nada. En la teleserie que ahora son nuestros noticiarios, todos los actores son pésimos, la ira de Iván Núñez siempre suena calculada; la mirada de Bernardo de la Maza parece la de un impostor; la textura de la cámara, la de una recreación sin demasiado presupuesto y las voces en off de los periodistas están intoxicadas de su propia pompa. Por supuesto, vale la pena verlo porque todo aquello es entretenido en el modo en que eran entretenidos los culebrones de nuestra infancia. En el país de las 21 hrs. se narran los apuntes de una vida que parecía ser verdadera pero donde, en los rincones insospechados del decorado o en las comisuras de la boca de las actrices suspendidas en un perpetuo llanto, acecha el horror del maquillaje de lo falso.

Javier Fumero: Se busca periodista faltón y lenguaraz para tertulia

Cada vez más radios y televisiones de nuestro país alimentan sus programas con invitados que han recibido consignas concretas para que ‘calienten’ la discusión. Su misión es provocar polémica y generar controversia. Cuanta más, mejor. Y sucede en programas de todo tipo.

Los formatos del corazón de Telecinco son un ejemplo. Esta semana, sin ir más lejos, la cadena ha contado con un aliciente extra: el enfrentamiento a cara de perro entre Carmen Lomana y Belén Esteban. Los dos personajes se han enviado mensajes más o menos velados, se han lanzado graves acusaciones, se han dirigido pullas hirientes… Todo a mayor gloria de la audiencia, encantada del circo montado para su disfrute.

Que la cadena está detrás lo demuestra el origen de la disputa. Todo comenzó cuando ‘Sálvame’ emitió una conversación privada en la que Carmen Lomana no dejaba en buen lugar a Belén Esteban. La reacción de los tertulianos del espacio de la tarde fue inmediata y arremetieron contra Lomana. Ella contestó desde otro programa de Telecinco, ‘Enemigos públicos’, donde dijo:

A Belén le ponen la presa y se lanza como un rottweiler. Cambió mi opinión sobre ella porque me di cuenta de que no tenía ningún sentido crítico. Fue cuando hablé en AR y dije que Belén había bailado mal. Vi que no se le podía decir nada.

La polémica lo justifica todo y hubo incluso una referencia a la hija de ‘la Princesa del Pueblo’:

Andreíta es una niña adorable, pero no sé si mañana le va a echar en cara todo este ataque a su padre. Si alguna vez he hablado de Andrea es para decir que es una niña gordita, una monada, muy buena, pero su madre se debería preocupar más de llevarla a un endocrino, que adelgazase, y que le arreglase otro problema que tiene en la mandíbula.

Este es el nivel que ofrece hoy la televisión del corazón.

Sin embargo, los periodistas no estamos siendo ajenos a esta estrategia diseñada únicamente para generar audiencia a los distintos soportes. Los profesionales de los medios también son utilizados hoy para aderezar debates, programas y mesas redondas. El único objetivo de sus promotores es lograr impacto mediático y más telespectadores.

Risto Mejide es un ejemplo de ello. Su currículum revela que es licenciado y MBA en Dirección de Empresas por ESADE, ha sido profesor de un Máster en Comunicación y Publicidad en una Escuela de diseño de la Universidad Pompeu Fabra y trabajó como director creativo en varias Agencias de publicidad.

Pero, realmente, ¿cómo ganó dinero y notoriedad Mejide? Reconvertido en gracioso lenguaraz por obra y gracia de ‘Operación Triunfo’. Mejide alimentó el interés por el formato durante varias ediciones gracias a sus ácidos comentarios como irreverente miembro del jurado de la Academia.

Ahora, están por todos lados, porque son rentables. ‘La Noria’ (también de Telecinco) cuenta con varios colaboradores de este perfil. Uno de ellos es el propio Miguel Ángel Rodríguez pero hay más. María Antonia Iglesias es conocida también por sus acaloradas intervenciones. Profesionales del canal aseguran que cobra 4.000 euros por intervención. Un excelente incentivo que demuestra lo lucrativo que resulta el personaje para el canal.

En este escenario las demandas judiciales son, a veces, el precio que hay que pagar. Pero si se puede, se evitan. Hace unos meses, Eduardo García Serrano, un tertuliano de ‘El gato al agua’ (Intereconomía TV), tuvo que pedir disculpas en público tras llamar “zorra repugnante”, “guarra” y “puerca” a la consejera de Salud de la Generalitat catalana, la socialista Marina Geli. García Serrano había mostrado así su disconformidad con una web de educación sexual para jóvenes promovida por su departamento.

La fiebre llega a las tertulias deportivas

En estos días se está pudiendo constatar otro fenómeno interesante. Los debates con periodistas agitadores han llegado también al mundo del deporte. Hay varios ejemplos. Tomás Roncero y Siro López suelen avivar la llama en ‘Punto Pelota’ (Intereconomía TV), David Sánchez se encarga de encender la mecha en ‘Futboleros’ (Marca TV)… y así se van multiplicando los incendios.

En este nuevo frente, Siro López acaba de ‘avivar’ a su parroquia al acuñar esta misma semana el término “gremio de orinal” para englobar al “lobby de periodistas” que manejaría Pep Guardiola en Cataluña contra su propio presidente, Joan Rosell. Esta ha sido la respuesta a las insinuaciones que hizo el entrenador del Barça sobre aquellos que actuarían al dictado del Real Madrid, a los que denominó la “central lechera”

Y así van pasando los días.

A mi juicio, este desaguisado tiene difícil solución porque las audiencias suben tanto como se calientan las bocas de los contertulios. Y no hay que olvidar que los medios de comunicación son, antes que nada, empresas que buscan obtener beneficios.

Por eso, precisamente por eso, los debates con argumentos, propuestas, programas… basados en la ecuanimidad son muy poco frecuentes. Suelen ser tan sensatos como aburridos.

En cambio, el linchamiento ajeno, el intercambio de insultos, el “y tú más”, la insinuación capciosa o la refriega verdulera obtienen bastantes más réditos.

Javier Fumero es director de El Confidencial Digital