Rafael Ortega: Necesidad de un periodismo responsable

Cada día se hace más evidente la necesidad que tenemos todos de un periodismo responsable. Debemos exigir a los propietarios de los medios, informaciones claras y responsables y que estén exentas de elementos que distorsionan la realidad. Este domingo hemos celebrado la festividad de San Ignacio de Loyola, el hombre que supo encontrar y dar a su vida el gran sentido de “servir a Jesús y al prójimo”. No pretendo tanto de los periodistas, pero la idea de servicio a los demás siempre me ha parecido magnífica y centro de nuestra vocación, que tenemos que hacer respetar por encima de otras exigencias.

Desgraciadamente en estos momentos, cuando miles de compañeros titulados y grandes profesionales están en paro, porque la crisis también ha afectado a los medios y por que los dueños de los mismos, en muchas ocasiones, prefieren lo fácil para tener más beneficios, es cuando nos tenemos que poner a combatir y a denunciar este “periodismo” y a esos “periodistas” de tramoya que están confundiendo a nuestra sociedad.

Es verdaderamente vergonzoso ver, oír y leer lo que hoy llaman algunos “informaciones necesarias”. Unas informaciones basadas en historias, en muchas ocasiones inventadas, defendidas y vendidas por esos “seudo-periodistas” que hacen del grito y de las malas artes su libro de estilo. ¿Son culpables estos personajillos?.En parte sí, porque venden su, a veces, deteriorada imagen para colocar a un público poco preparado lo que sea. Da lo mismo hablar de un político que de un torero, pues con tal de vender “vale todo”. Pero la mayor responsabilidad, repito, recae en los propietarios de los medios capaces de cualquier cosa, con tal de rentabilizar su espacio o su revista. Sé de un propietario de un medio que presume de tener en su cadena “publicidad…mucha publicidad …y entre esta publicidad algo llamado programas”.

El último caso se ha vivido en Gran Bretaña con el “gran” Murdoch entre las cuerdas, porque este jugó peligrosamente con sus medios. Por eso, ahora solicito una vez más:

· El derecho a la información y a la comunicación considerado como un derecho fundamental, a toda persona y de cada comunidad y de cada pueblo.
· La obligación de respetar y promover el derecho de toda persona y de todo pueblo, a una información objetiva y veraz.
· La consideración de la información como un bien irrenunciable y no sólo como una simple mercancía.
· La obligación de integridad, sinceridad y libertad en el ejercicio de su profesión, en coherencia con su público a la información y su participación en los medios.
· La obligación de respetar el derecho de las personas a la intimidad, a la vida privada y a la dignidad, que conlleva la interdicción de la difamación, la calumnia, la injuria, la ofensa y la insinuación mal intencionada.
· La obligación de respetar todas las culturas.
· Y la prohibición de toda complicidad con cualquier forma de violencia, odio o discriminación, favoreciendo toda comunicación a favor de la solidaridad y de la paz.

Si todo esto se diera en nuestros medios de comunicación y si fuéramos los periodistas capaces de aplicarlo, seguro que la situación en general, sería mucho mejor.
Rafael Ortega
Periodista

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