S. McCoy: El gentil Facebook pillado con las manos en la masa

Acabo de terminar la lectura de la versión preliminar de Desnudando a Google, libro que mi amigo Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña me ha invitado a reseñar. Ambos compartimos, desde la experiencia personal en su caso y la intuición en el mío, una honda preocupación sobre la ingente cantidad de información que, compañías amables como Google o Facebook, acumulan de cada uno de nosotros a través del uso, voluntario eso sí, de sus distintos servicios y aplicaciones. De hecho, mi relación con Alejandro nace a raíz de un post publicado en Valor Añadido en junio de hace un par de años. Bajo el título de ¡Heil Google! El buscador, ¿es la amenaza totalitaria del siglo XXI?, abordaba la cuestión de manera un tanto naïf en la sospecha de que, si la información es poder, no había firmas más poderosas que el buscador o la red social en el orbe empresarial.

Me van a permitir que les recuerde parte de aquella pieza, en concreto su segundo y tercer párrafos:

“Si la información es poder y el poder capacidad de hacer que las cosas cambien, Google se ha convertido, por mor de su hegemónica posición, en una suerte de Gran Hermano del siglo XXI que todo lo conoce y todo controla. Probablemente, las ramas no nos dejan ver el bosque de lo que está ocurriendo, de la enorme cuota de intimidad que estamos delegando en sus informáticos. Pero, a través de las búsquedas de los usuarios, y de los resultados de sus posicionamientos publicitarios, la firma tecnológica es capaz de conocer perfectamente qué es lo que está o no candente en la sociedad de forma segmentada por regiones y/o países, dónde radica el interés de la ciudadanía, de anticipar tendencias, de promover si quisiera cambios económicos o sociales únicamente en virtud de una modificación en la prelación que se deriva de sus algoritmos e incluso tendría la potestad, de ese mismo modo, de hundir o ensalzar compañías, industrias, países completos a golpe de click.

Alguno puede pensar que se trata de un pensamiento exagerado. Puede que tengan razón. Pero lo cierto es que si nuestra vida cada día es más cibernética e interactiva, a día de hoy nuestra existencia es cada vez más Google, en tanto en cuanto no aparezca un sistema de búsqueda más avanzado o una innovación que limite el poder que ahora mismo atesora la compañía. Un saco de conocimiento inmenso que se ha visto reforzado por intrusiones sucesivas a la intimidad envueltas en forma de servicios de acceso voluntario como es la propia Google Earth, qué lugares interesan, o el Google Latitude que permite replicar patrones de comportamiento de los usuarios que se den de alta. No se trata de ya de qué buscamos, y por tanto de en qué estamos pensando, qué nos apetece, cuál es nuestra preocupación, lo que no deja de ser una revelación de la propia intimidad, sino de qué hacemos, dónde estamos, qué lugar nos gustaría conocer, etcétera. Un salto cualitativo de frontera difusa pero de enorme trascendencia.”

Con el paso del tiempo esta reflexión ha pasado del campo de las intuiciones al de las certezas. En efecto, más allá de otras siniestras posibilidades, la tentación de monetizar tal grado de conocimiento de los usuarios es innegable. ¿De qué sirve una base de datos de ese calibre si no se puede obtener de ella un beneficio? Money makes the world go round, no hace falta recordarlo. Y mientras que Google aún mantiene una buena parte de sus ingresos ligados a la publicidad asociada a las búsquedas online, Facebook necesita imperiosamente capitalizar sus cientos de millones de fans a fin de construir un modelo económico viable. Su impaciencia por conseguirlo ha levantado la liebre.

En la encarnizada batalla que mantienen por el cetro mundial, el primero es medio, necesidad a satisfacer, el segundo es fin, lugar de encuentro. Esta diferenciación entre los servicios básicos de Google y Facebook es lo que determina que en un caso la intrusión publicitaria se considere legítima y hasta útil y, en el otro, una violación de la intimidad, de ese espacio personal de relación que tolera mal las intromisiones. El rechazo tácito de los usuarios de la red social a los mensajes comerciales convencionales, sobre cuya validez legal no hay duda alguna, se ha convertido en denuncia legal cuando aquella ha tratado de ir más allá, al utilizar las preferencias, ideas y relaciones de sus usuarios para dirigirles publicidad “targetizada” que, aparentemente, no han autorizado, y, seguro, no les beneficia económicamente. El zapato “me gusta”, versionado en forma de +1 por Google tanto en Google+ como en Gmail, se ha encontrado con la horma de la Ley de Protección de Datos.

Fruto de tal vulneración es la decisión de la Unión Europea de preparar una directiva que ahonde sobre la privacidad de la información recogida por los “proveedores de servicios (…) Los usuarios tienen que saber qué datos se recogen y procesan y con qué objetivos”. Una declaración la de la comisaria Viviane Reding que engarza precisamente con las tesis del comienzo de este post: la necesidad de controlar el poder de este tipo de organizaciones, se apelliden como se apelliden. Coincidiendo con la noticia, Facebook ha anunciado que pretende salir a bolsa en cualquier momento de 2012. Desde luego, su modelo de negocio en Europa se verá resentido por estas noticias. ¿Hasta qué punto? Nunca se sabe. Al final, y aunque parezca lo contrario, la Red Social es Goliat y la camarilla política comunitaria, David. No les quepa la menor duda, al menos, si nos atenemos a los precedentes judiciales del buscador, mucho ruido y pocas nueces para la relevancia de sus acciones.

Mientras, sigan navegando alegremente. Estos Gran Hermanos velan por usted…  

Chris Nelder: Why energy journalism is so bad

Visto via Christopher Mims ( @mims )

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One of the questions that plagues me constantly is, “Why is energy journalism so bad?” Most mainstream articles about energy will leave you horribly confused at best, or horribly misled at worst. Today I will try to teach you how to read reports on energy without getting lost.

The topic came up again last week when my colleague Christopher Mims pointed up a sharp discrepancy between three recent stories by Reuters, published between November 21 and 24.

The first reported Saudi Aramco’s CEO Khalid al-Falih as saying that unconventional oil (heavy oil, synthetic oil from shale and tar sands, coal-to-liquids and so on) had eliminated global supply concerns, and would rise from 2.3 million barrels per day (mbpd) today to 8.4 mbpd by 2035. This would shift the global balance of power, he said, and reduce U.S. dependence on oil imports. Further, he expected conventional oil supply from Brazil and Iraq to rise. All of this was by way of explaining why Saudi Arabia had recently halted its ongoing $100 billion program to expand production capacity beyond its claimed 12.5 mbpd current capacity, and would not seek to expand it to 15 mbpd (a fact that was already widely assumed by most who follow the energy markets, but apparently was still considered newsworthy).

The second said that oil prices should remain high because global demand had remained strong, and would reach more than 89 mbpd this year according to the IEA. (The International Energy Agency, or IEA, based in Paris and serving at the pleasure of the 28 industrialized countries in the OECD, currently shows 88.7 mbpd for Q3 2011 under a liberal definition of “oil” which includes biofuels and certain types of natural gas liquids. The Energy Information Administration, or EIA, based in Washington D.C. and serving under the U.S. Department of Energy, shows 86.7 mbpd under a more restrictive definition, which excludes biofuels, non-associated natural gas liquids, and other components.) But while demand has been strong, the article noted that supply has been “inconsistent,” citing the loss of 1.6 mbpd from Libya, and various “hiccups in production in Russia, Britain, Norway and Nigeria.”

The third suggested that high oil prices “could strangle economic hopes,” and quoted the IEA’s chief economist Fatih Birol: “I hope that colleagues from the producing countries are also looking at the market indicators carefully, including the diminishing OECD stocks levels and the fragility of the global economic situation.” In his view, too little worldwide investment in oil supply would keep prices high enough to stifle the recovery of the global economy.

So which is it? How can three stories from a single source, published over a five-day span, simultaneously claim that supply is adequate and inadequate; and that prices would remain high due to strong demand, but would be so high that they would destroy demand?

Even worse, how can the IEA simultaneously claim in its new World Energy Outlook 2011 report that by 2035, the world needs to invest $20 trillion in oil and gas supply and infrastructure to add 47 mpbd of new capacity (equivalent to about five times Saudi Arabia’s production, or twice the production of all OPEC countries in the Middle East) to compensate for the decline of mature fields, or else risk “far-reaching consequences for global energy markets”. . . while at the same time asserting that the world must slash subsidies for oil and gas development and transition to renewables quickly in order to arrest climate change, starting now?

Welcome to my hell.

Let’s review a few of the common errors in energy journalism.

(…)

A continuación, pasa revista a un numeroso elenco de asuntos, como:

— Uncritical acceptance of authority
— Optimism bias
— Bad arithmetic
— Missing the fine print
— How to read energy journalism: 1. Be skeptical. 2. Discount the sources. 3. Do the math. 4. Look for context. 5. Look up the references. 6. Compare to reality.

cdperiodismo: Guía de Periodismo sobre Presunción de Inocencia

Lo declaramos culpable y nos olvidamos de la presunción de inocencia. Puede ser hombre o mujer, madre de cinco niños o una universitaria. Errores de la prensa y de los periodistas se ven a diario. Por eso, la Guía de periodismo sobre presunción de inocencia y reforma del sistema de justicia penal presentada en México es de lectura obligada.

El documento ofrece un panorama sobre el debido proceso y otros derechos fundamentales de víctimas e imputados de delito, así como de la profunda reforma que experimenta desde 2008 el sistema de justicia penal mexicano hacia el modelo acusatorio.

Es importante que los periodistas no se vuelvan voceros (portavoces) de las instituciones gubernamentales y a su vez retomen el sentido periodístico de informar sin agredir los derechos humanos de terceros”, sostiene el periodista Marco Lara Klahr, autor de la guía, en la presentación de este trabajo del Proyecto Presunción de Inocencia de Open Society Justice Initiative, el cual contó con el apoyo de Artículo 19 y la Embajada Británica.

“La mejor forma de protección ante las amenazas hacia los periodistas es la correcta cobertura de un suceso”, señaló Darío Ramírez, de Artículo 19, al referirse a los nuevos mecanismos de agresiones contra los periodistas. Al mismo tiempo, recordó que los reporteros deben dar información oportuna y adecuada.

Los periodistas Rodolfo Díaz Fonseca y Guillermo Osorno reconocieron que el uso correcto de la terminología en procesos penales es una práctica difícil y poco usual pero necesaria.

 

Descarga la guía aquí

Guia de Periodismo Sobre Presuncion de Inocencia y Reforma Del Sistema de Justicia Penal

Antonio Fernández: una película que vieron 70 personas recibió más de 93.000 euros de subvención

Hacer películas puede ser rentable, especialmente si uno se lo sabe montar. Es lo que parece haber hecho el productor, director y actor barcelonés Salomon Shang, que parece haber desaparecido del mapa después de haber obtenido más de cuatro millones de euros en subvenciones, dejando un reguero de deudas y multas sin pagar a la Generalitat de Cataluña por casi 600.000 euros debido a que falseó los datos de número de espectadores y de recaudación para tener derecho a subvenciones públicas. Como si esto fuera Hollywood.

Shang es un vivales. El pasado verano, el productor Xavier Catafal envió una carta a Carlos Cuadros, director del Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales (ICAA), que depende del Ministerio de Cultura, denunciando que algunos productores estaban recibiendo subvenciones públicas que no les correspondían. “No denuncié a nadie en particular, pero el nombre de Salomon Shang aparecía porque ha recibido de las arcas públicas varios millones de euros en los últimos años”, señaló Catafal a El Confidencial. Es más, el productor subraya que “yo no denuncié a nadie, sólo ponía de manifiesto algunas particularidades. En realidad, a quien denunciaba es a las instituciones públicas, que no controlan cómo gastan el dinero de todos”, añade.

No le faltaba razón, ya que en una carta fechada en 2009 advertía al entonces director del ICAA, Ignasi Guardans, acerca de las sobredimensionadas ayudas a Producciones Kaplan, la empresa de Shang: sólo en el 2008 se había embolsado en subvenciones 1.918.526,45 euros. Las películas agraciadas eran, entre otras, Barcelona Kapital, Carl Gustav Jung, Un objetivo recorre La Habana, La venganza del proscrito y El viatge de la llum quart viatge. Filmes, casi todos documentales, desconocidos para la gran mayoría del público.

Millones de euros destinados a películas desconocidas

Este verano, Catafal apuntaba a varios millones de euros que habían recibido algunas productoras cuyas películas nadie conoce y que, supuestamente, falsificaban los datos de público y de recaudación para tener derecho a subvenciones públicas.

No iba desencaminado. El boletín Oficial del Parlamento de Cataluña del 28 de noviembre del 2006 recogía una comparecencia del entonces consejero de Cultura de la Generalitat, Ferran Mascarell, casualmente el mismo que ocupa ese cargo en la actualidad (defenestrado por José Montilla y repescado por Artur Mas cuando éste ganó las elecciones del 28 de noviembre del 2010). En ese boletín , Mascarell daba datos de la audiencia de determinadas películas “rodadas en catalán”. Por ejemplo, Centenari, de Antoni Ribas, había tenido 20.457 espectadores. O Amor idiota, de Manga Films, 33.313. Pero había una especialmente significativa: El viatge a la llum, tercer viatge, un documental que había rodado Salomon Shang. La audiencia era de… ¡70 personas!. Eso no parecía ser un impedimento, porque al año siguiente, fue subvencionada con 93.225,98 euros. Todo un récord: 1.332 euros por espectador. Ese mismo año, el informe de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona le daba 14.247 espectadores. Pero los números “oficiales” de Shang elevaban la cifra a 28.491 espectadores y una recaudación de 153.758,80 euros. Milagro.

Los trucos del productor

Claro que Shang había jugado con los números. “Controlaba dos cines en Barcelona, uno con dos salas y otro con cuatro o cinco. Solía programar sus películas a primera o a última hora de las sesiones, que son en las que difícilmente se pasan por los cines los inspectores. Así, declaraba los espectadores que le daba la gana. Si se daba la sorpresa de que se presentaba un inspector, decía que las entradas se habían vendido, pero la gente se había ido porque no le gustaba la película”, explica a este diario una persona que le conoce bien.

Aunque Catafal afirma que “personalmente le conozco poco”, en el sector cinematográfico Salomon Shang no es bien recibido. “Era una fábrica de engañar. No me explico cómo ha podido llegara donde ha llegado”, afirma un conocido productor cinematográfico a este diario. Y otro potente productor subraya que “es patético lo que ha hecho. Rodaba películas en vídeo y cobraba comisiones como si las hubiese rodado para el cine. Pero aquí ha habido una ceguera interesada de las instituciones, a las que sólo les preocupaba hacer ver que el cine español iba hacia arriba. Todo el mundo sabía lo que estaba haciendo pero cerraba los ojos, hasta que Catafal destapó el tema. Y sólo hace falta tener un poco de sentido común para ver que era imposible recaudar las fortunas que decía. Porque hay que tener en cuenta que algunas de sus películas recaudaban tanto como producciones de Hollywood que llegaban con las entradas vendidas”.

Llegó un momento en que los rumores eran tan fuertes que, a finales del 2009, la subdirectora general de Fomento de la Industria Cinematográfica y Audiovisual del ICAA, Beatriz de Armas, llamó al responsable de cinematografía de la Generalitat de Cataluña. “Oye, ¿vosotros qué vais a hacer con este tío?”. La respuesta fue tajante: “No nos fiamos. Hemos dado orden de que no se le dé ni una ayuda más, porque hace tiempo que le estamos pidiendo documentación y siempre nos da largas. Hasta que no nos entregue todos los documentos que le hemos pedido, ni un céntimo”. “Pues aquí nos ha presentado unas auditorías perfectas”. “Pues haced lo que creáis conveniente”. Y así fue. Estas auditorías perfectas pesaron más que las opiniones de los responsables de la Generalitat, porque el ICAA le siguió subvencionando: en las dos temporadas siguientes, desvió hacia los bolsillos del avispado Salomon Shang más de 2 millones de euros.

“Truth goggles”: buena iniciativa para reclamar ante informaciones dudosas

Si llega a buen puerto el diseño del proyecto, y una vez operativo permite también prevenir o advertir de los intentos de su utilización manipuladora o torticera, será una muy buena herramienta para profesionales y usuarios de los medios de información.

In the MIT Media Lab, Dan Schultz, newly named Knight-Mozilla fellow, is working on something that could benefit journalists and readers alike, Nieman Lab reports. His invention could change the way you see the world – but he is not developing a pair of rose tinted spectacles – Schultz is creating “truth goggles”. 

These “truth goggles” are intended to take the form of open source software that journalists and readers alike can download for free and then, when they read articles, any claims that seem to be founded on dubious information would be highlighted and brought to the readers attention. 

The software will rely on natural language processing, the same kind of technology that enables Siri to understand human speech, and analyse articles looking for statements that match subjects covered by research contained in the PoltiFact database. Subjects discussed in articles that match the database can then be given an equivalent rating, from ‘true’ all the way down to ‘pants on fire’. 

The notion of encouraging critical thinking and improved media consumption has become increasingly important subject as more and more people consume more and more media via an increasing number of platforms. Another MIT Media Lab project, called Media RDI, which aims to create a system that would measure the content value of news and assess whether users are consuming a balanced media diet with a wide variety of sources and subjects.

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PolitiFact itself, which is still navigating possible monetising strategies, has released an app that helps it monetise its Pulitzer Prize winning idea but also allows people to take their fact checking on the road. The mobile nature of modern media means that fact checking must be portable too.

This is why Schultz’ “truth goggles” could be so useful. If the software is installed on a device, be it a PC, tablet or mobile, then there is an automatic fact checking service that can accompany you where ever you go and tell you when the media you consume is reporting factually incorrect information. 

Debora Ramirez: Las empresas periodísticas aprovechan la crisis para empeorar sus convenios

La crisis económica ha caído como un mazazo en el sector de la prensa y ha influido notablemente en la negociación de los nuevos convenios colectivos. En El País la plantilla ha renunciado a la subida del IPC durante tres años. En ABC la tabla salarial para los nuevos contratados se ha reducido a la mitad. El convenio de El Mundo caduca el 31 de diciembre de 2011 y sus directivos se han dirigido en varias ocasiones a la redacción para decirles que hay que apretarse el cinturón. Las condiciones para los periodistas empeoran.

el_pais_diarioEl 15 de noviembre el comité de El País llegó a un acuerdo con la dirección en la negociación del nuevo convenio colectivo. En el borrador del texto, que aún no está redactado, la plantilla renuncia a la subida del IPC durante tres años a cambio de elevar el suelo salarial de los nuevos contratados de los 22.000 euros propuestos por la empresa hasta los 33.000 euros. Los trabajadores también han dejado de percibir la paga de beneficios, lo que supone una reducción salarial del 6%. Se ha establecido un nuevo sistema de pago de beneficios por el que los empleados serán compensados solo si la empresa supera los 35 millones de euros en sus resultados económicos. Esta medida entrará en vigor en 2013. En el nuevo convenio se protegerá el empleo, de modo que los despidos no sean la primera opción en caso de que haya problemas económicos.

El nuevo convenio del diario ABC entró en vigor el 1 de enero de 2010. Las condiciones que impone este nuevo texto son bastante peores que las del anterior. La tabla salarial para los nuevos contratados contempla un salario base anual de 20.500 euros para técnicos y redactores. Esto supone aproximadamente la mitad de lo que cobra de media la redacción, en torno a los 40.000 euros anuales, según fuentes del comité de empresa. La base para los jefes de sección será de 23.500 euros y la de los redactores jefe de 27.000 euros. La de los ayudantes de 15.000 euros. La diferencia entre los sueldos de la tabla y lo que cobran los redactores antiguos se paga en forma de complemento personal.

Por otro lado, los trabajadores han dejado de percibirla paga de beneficios, que depende de los resultados económicos. La empresa contempla la posibilidad de ir recuperando esta paga, ya sea parcial o totalmente, cuando las condiciones sean favorables.

Lo única ventaja de este nuevo convenio es la condición de que no se puedan aplicar despidos individuales objetivos. Desde la aplicación del mismo se han producido en ABC un total de 40 salidas que han sido indemnizadas como despidos improcedentes. Desde el comité de empresa del diario tienen claro que las empresas periodísticas han aprovechado la crisis para empeorar las condiciones de sus convenios.

El próximo en negociar su convenio colectivo será el diario El Mundo, puesto que el actual caduca el 31 de diciembre de 2011. La empresa ha comunicado a la plantilla en varias ocasiones que deben apretarse el cinturón ante la situación económica que viene, por lo que seguramente en el próximo convenio le tocará ceder con el fin de que no se produzcan más despidos. En los últimos resultados económicos correspondientes a los tres primeros trimestres del año 2011 El Mundo ha obtenido un EBITDA de 2,2 millones de euros, un 90% menos que en el año anterior y un EBIT negativo de 23,5 millones de euros.

En el actual convenio colectivo los redactores tienen una base salarial de 21.901 euros en el primer nivel que llega hasta los 51.103 en el cuarto nivel. Los redactores jefes perciben de 67.894 euros a 76.654 euros y los jefes de sección de 53.293 euros a 65.704 euros. Los ayudantes de redacción cobran entre 18.251 euros hasta 29.201 euros. Los trabajadores disfrutan además de la paga de vacaciones, la de navidad, la extra de febrero y la extra de septiembre, que se percibirá en compensación por los servicios prestados para las ediciones regionales del diario.

En estos momentos se está negociando además el IV convenio de prensa diaria. La patronal de los diarios pide que se congelen los salarios durante toda la vigencia de este nuevo texto, mientras que los representantes sindicales exigen al menos asegurar la subida del IPC real. De momento no hay acuerdo, pero las cesiones que se han producido en los convenios de los grandes diarios hacen temer lo peor para los trabajadores.

Seguiremos informando…

 

Paddy Coulter: “Un político corrupto prefiere blogueros a periodistas”

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Tengo 65 años; fui periodista en la BBC y Channel 4 hasta hacerme investigador en Oxford. Nací en Belfast. Casado, dos hijos a quienes habitué a leer prensa: la universidad diaria. En la era digital sólo quedará un periodista de cada tres. Colaboro con el Col·legi de Periodistes.

Caen las ventas de periódicos, las audiencias de televisión y la publicidad. Miles de periodistas pierden sus empleos. Esperamos ver reducido su número a un tercio de los actuales. Un investigador de Columbia los considera “en extinción”.

¿No volverán a contratar a periodistas cuando mejore el ciclo económico?

No es una cuestión de ciclo, sino un cambio de modelo de negocio en el que el oficio de periodista tiene difícil encaje. Así que si su hijo le dice que quiere ser periodista, dígale que se haga relaciones públicas –la segunda industria de Gran Bretaña y en aumento–, con lo que tendrá más futuro y sueldo.

¿Qué hay de malo en las PR?

Está bien que haya relaciones públicas, el problema es que sólo haya relaciones públicas. Y no es un problema sólo de los periodistas, sino de los ciudadanos: las democracias vamos camino de no tener más fuentes de información que las interesadas. Y eso incluye a las que sirven a los gobiernos.

¿Por qué?

Se ha roto el contrato social por el que los grandes medios interpretaban la realidad con buen periodismo para las clases medias que, a cambio, pagaban una cantidad ínfima y aceptaban ser receptores de la publicidad.

¿Qué ha pasado?

Los diarios, más que de su venta, vivían sobre todo de la publicidad. Y la publicidad y los contenidos se están separando. Antes, usted leía el diario y de paso recibía publicidad sobre pisos. Hoy, usted busca información en una web y, si se quiere comprarse un piso, busca datos sobre pisos en otra web. Esa publicidad desaparece del diario.

¿De qué vivirá, si sobrevive, la prensa?

Eso investigamos en Oxford. La información como negocio comenzó siendo sólo económica –palomas mensajeras traían noticias de la guerra antes de la apertura de la bolsa– o ideológica, porque muchos periódicos empezaron siendo de partido.

¿Y volvemos a los orígenes?

Los empresarios de la información se acostumbraron a vivir de la publicidad y durante siglo y medio les funcionó. Tanto, que no se han molestado en buscar alternativas.

¿Y qué propone usted ahora?

Lo que vemos es que la prensa económica global sigue siendo rentable. En cuanto a la prensa generalista, para compensar la caída de ingresos, tal vez vuelva a recurrir a la rentabilidad ideológica, como en sus inicios.

¿Volvemos al periodismo de trinchera?

Al conseguir publicidad, los medios que empezaron sirviendo a lobbies y partidos se independizaron de ellos para lograr más audiencia y más anuncios. Ahora la tentación es hacer el recorrido a la inversa y volver a representar sólo a un lobby o a un partido que pague lo que pagaban los anunciantes.

¿No se podrá ejercer el buen periodismo en blogs, Twitter, webs…?

Todo eso es estupendo. Pero si yo fuera un político corrupto o una industria que envenena el agua, dormiría mucho más tranquilo sabiendo que mi único enemigo en potencia son unos cuantos blogueros por libre.

También son necesarios.

Pero sólo los grandes medios tienen prestigio, influencia y difusión para actuar como contrapoder de un gobierno corrupto o equivocado. Sin ellos, la democracia sólo depende de la ética de sus gobernantes.

Que suelen perderla si no les vigilamos.

Además, ¿cómo explicar al ciudadano asuntos complejos pero cruciales, como la crisis de deuda? Sólo periodistas capaces de divulgar sin vulgarizar y de profundizar sin aburrir cumplen esa misión democrática. Periodistas libres de un medio independiente.

Una misión tan necesaria como difícil.

O tal vez vayamos hacia unos pocos medios de élite para un público rico y educado capaz de pagarlos a cambio de tener las claves de cada noticia. El resto deberá conformarse con webs de noticias basura gratuitas.

Los diarios llevamos años ya mudándonos poco a poco a internet.

Por eso, los mejores diarios viven una paradoja: tienen más lectores que nunca, pero también menos ingresos que nunca…

¿Cómo convertir lectores gratis en ingresos que financien buen periodismo?

The Guardian apuesta por la globalización. Ahora por su publicidad en internet cobra una décima parte que por la de su edición de papel. Pero confía en lograr millones de lectores –han enviado a sus mejores plumas a Estados Unidos– hasta conseguir que haya un vuelco y acabe siendo al revés.

Tienen un idioma global: el inglés.

Ustedes tienen el español y podrían aprovechar el enorme tirón de Latinoamérica.

Un diario también es una seña de identidad: el cómplice de una comunidad.

Por eso existe el modelo de valla. Usted entra en la web y topa con una valla que le pide dinero por contenidos. Pero apenas un cinco por ciento sigue y paga. La inmensa mayoría lo deja y busca contenidos gratis.

¿No hay diarios de valla rentables?

Los grandes diarios económicos globales, como The Financial Times y The Wall Street Journal, ya son muy rentables en la red. Con muchos menos lectores –nos tememos que hinchan sus cifras–, en Gran Bretaña The Times y The Sunday Times de Murdoch también ensayan ese camino.

¿Y qué creen que pasará?

De momento estamos muy atentos al auge de las tabletas: iPads y similares, porque los lectores que las usan sí aceptan pagar. Esas tabletas están siendo un respiro