Jose Julio Perlado: ¿”CUÁNTO DURA EL MAÑANA”? O THEO ANGELOPOULOS

Hablaba Angelopoulos de la nueva “forma de mirar” tan influida por los americanos y señalaba que ellos “han sido muy listos y han logrado imponer una determinada manera de contar las cosas; la consecuencia es que han contaminado de una forma profunda nuestra forma de mirar. Ahora el público, influido también por la televisión, pide eso. El resultado es una falta total de educación estética. Lo vemos todos los días. Hoy la mayoría de películas escamotean el diálogo con la obra fílmica. Sucede todo tan rápidamente que no hay tiempo de pensar conjuntamente, que es lo que debe procurar un filme”.

En varias ocasiones he hablado en Mi Siglo de este gran director griego. De declaraciones suyas, de bellísimas películas.

(Una mirada hoy, una “nueva forma de mirarle“, como pequeño homenaje a quien acaba de morir)

(Imagen: de la trilogía de “Eleni”, de Theo Angelopoulos.-dvdbeaver.com)

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Is HDR Acceptable in Photojournalism? Si, mientras se diga que se trata de HDR

The Washington Post raised some eyebrows last Friday after running an uber-saturated front page photo with the caption stating that it was “a composite created by taking several photos and combining them with computer software to transcend the visual limitations of standard photography.” After emailing the photo editor, Poynter learned that the image was simply an HDR photograph. While it’s a pretty common technique these days, some believe that it has no place in photojournalism,

Sean Elliot, president of the National Press Photographers Association, said, “HDR is not appropriate for documentary photojournalism.” The organization’s code of ethics say photographers should respect the integrity of the digital moment, “and in that light an HDR photo is no different from any other digital manipulation.”

“By using HDR,” he told me by email, “The Washington Post has combined different moments, and thereby created an image that does not exist. The aircraft visible in the final product was not there for all the other moments combined into the final, and that alone simply raises too many questions about the factual validity of the actual published image.” [#]

What complicates matters is that many new cameras (e.g. Nikon D4, Apple iPhone 4S) offer HDR features that create single images from multiple exposures in the camera. The Washington Post published a response to the controversy yesterday. Do you think HDR is an appropriate technique for photojournalists to use?

(via The Washington Post via Poynter)

S. Myers (Poynter): Johann Hari blames plagiarism on ignorance, pledges to post audio of all interviews in the future

The Independent | Guardian | Forbes
Johann Hari, a columnist for The Independent, will take four months of unpaid leave, return a journalism prize and undergo journalism training after admitting to plagiarizing material from the published works of people he interviewed and editing Wikipedia entries of people in “juvenile or malicious” ways (e.g. labeling people homophobic, drunks and anti-Semites). Hari blames the plagiarism on ignorance, saying he substituted muddled interviews with published work to best represent what the interviewee thought. In the future, he’ll footnote all his articles and publish audio of all interviews. Forbes’ Jeff Bercovici writes that Hari’s claim of ignorance is the most unforgivable: “Because he ‘rose very fast in journalism straight from university,’ he never had a chance to learn that making it look like someone said something to you that they actually said to someone else is wrong. … Journalism is filled with people who rose fast and/or received no formal training. Most of us … never had to be told you can’t steal quotes.” || Related: Have newsrooms relaxed standards, sanctions for fabrication and plagiarism?

Manuel M. Almeida: SOPA-Ley Sinde, las 5 diferencias

Los promotores de las ‘leyes Sinde’ de EEUU, Harry Reid (PIPA) y Lamar Smith (SOPA), han retirado su propuesta días después de la protesta global en la Red o ‘blackout‘ contra las mismas, dejando en evidencia a los promotores y ejecutores de la ‘Ley Sinde‘ en España y a las premura de su aprobación, especialmente si tenemos en cuenta que un peso importante en su tramitación fue, precisamente, la presión de los lobbies de la industria cultural norteamericana. Pero en esta crónica de un ridículo anunciado las culpas tenemos que repartírnoslas entre todos.

Éstas son las principales 5 diferencias que encuentro en la gestión de uno y otro debate:

1. Presión foránea.

Mientras las leyes SOPA y PIPA se enmarcan dentro de la soberanía de los estamentos estadounidenses, la ‘Ley Sinde’ progresa merced a la indisimulada presión de los grupos económicos de poder de EEUU en alianza, eso sí, con la ‘inteligencia‘ y el lobby nacional, atentando vergonzosamente, y sin que nadie de los sucesivos gobiernos patrios se inmute, con excepciones, contra la soberanía del Estado español, sus leyes, sus instituciones y sus ciudadanos.

2. Movilización.

Mientras los internautas de EEUU han sido capaces de orquestar una protesta efectiva, directa y contundente contra las leyes que atentaban contra sus derechos y libertades, en España nos limitamos a la declaración de múltiples manifiestos y a la pataleta digital a través de blogs y redes sociales. Bien es cierto que en esta batalla los internautas USA han contado con el apoyo de toda la comunidad internacional. Como bien señalaba Ricardo Galli en un tuit, hasta en esto se nota el peso del ‘imperialismo’.

3. Relevancia.

Nombres y marcas importantes de la Red se han sumado a la protesta e incluso la han liderado llamando a la movilización y poniéndose al frente de la misma, aportando un peso específico difícil de eludir por parte del estamento político. ¿Dónde estaban Google España, Wikipedia en Español, Facebook, etc. cuando hacían falta para frenar la ‘Ley Sinde’?

4. Difusión.

Los medios estadounidenses han cubierto el debate mostrando, en la mayor parte de los casos, una cierta neutralidad y resaltando la movilización general internauta aun reconociendo el liderazgo de esta o aquella empresa tecnológica. En España los medios han caído generalmente, también con plausibles excepciones, en las tesis de los promotores de las leyes y de la industria, relegando las protestas a intereses de grupos muy minoritarios o de ‘señores de la Red‘.

5. Espíritu democrático vs espíritu impositor

Con todos los matices que queramos, lo cierto es que los políticos estadounidenses han reaccionado a la protesta popular. Ha bastado una movilización de más de 60.000 webs y de unos cuantos miles más de ciudadanos para dar marcha atrás. Los españoles decidieron desoír vilmente el grito de decenas de miles de internautas.

Por descontado que no caemos en ningún tipo de ingenuidad: los ‘talibán’ del copyright de EEUU y los políticos conniventes lo seguirán intentando, pero la reacción de estos dos políticos es, desde el punto de vista democrático y de respeto a la expresión popular, digna de resaltar. Especialmente si la comparamos con la de los españoles, que quedan ahora retratados, indignamente retratados en su condición de papanatas y de verdugos sin causa de las sentencias de terceros, traidores a su soberanía, al desarrollo tecnológico y a su propia ciudadanía.

Con todo, hago esta pequeña victoria también nuestra, de todos los que apoyamos el ‘blackout’ del pasado miércoles porque es un signo evidente de que la movilización simbólica, pacífica y argumentada se basta y se sobra para contrarrestar la confusión y la falacia en la que se desenvuelven los detractores de los nuevos modelos de derechos de autor. Seguro que de toda experiencia hemos aprendido algo. Felicidades a todos, así sean temporales y diferidas, por la parte que nos toca.

Enrique Dans lamenta el cierre de Megaupload: Defendiendo… ¿a quién?

Discutir sobre la legalidad de Megaupload es como arbitrar un partido de fútbol desde el sofá: por un lado, no se puede juzgar el caso leyendo únicamente la demanda de la acusación. Por otro, ya tendrá Megaupload buenos abogados que la defiendan.

La cuestión aquí no es si Megaupload era un dechado de virtudes o si su sede apestaba a azufre, sino intentar entender a quién se pretende defender con esta acción. ¿Se va a vender más música o va a ir más la gente al cine porque se haya cerrado Megaupload? ¿Igual que cuando se cerró Napster en el año 2000, o tal vez más? ¿Cuántas pruebas son precisas para entender eso de las puertas y el campo, y que una red diseñada para resistir una guerra nuclear no puede bloquearse eliminando uno de sus nodos? ¿Se defiende a unos creadores que, en su mayoría, ya van sabiendo que ganan más cuando sus obras son primeras en los rankings de descargas, hasta el punto de que muchas veces son ellos mismos los que las suben ahí? ¿Se protege al ciudadano? ¿Se defiende la innovación? En realidad, esto solo defiende los intereses de quienes intentan controlar la red, sea para que sirva como canal de distribución para sus productos, o para controlar a quienes la utilizamos.

Utilizar al FBI como “policía del copyright” al servicio de la industria del entretenimiento para llevar a cabo una detención ultramediática no hace más que avivar la batalla, incentivar el desarrollo de métodos alternativos, y lanzar más basura a la verdadera discusión: que el sistema de derechos de autor basado en la copia y en la economía de la escasez es absurdo e insostenible en una época en la que todos podemos hacer copias. Internet es mucho, muchísimo más que la industria del entretenimiento. Condicionar el desarrollo de internet a los intereses de esa industria es, además de completamente inútil, un enorme error.

Alberto Nahum García: Vale, hablemos de descargas

Recomiendo vivamente leer íntegra esta “auto-entrevista” de Alberto, de la que a continuación aparece sólo el arranque:

Regento un blog que se nutre de las descargas diariamente, como no se le escapa a nadie. Me he dado cuenta de que tengo algo que decir, porque hasta gente a la que respeto mucho intelectualmente está invocando argumentos engañosos o, sin más, errados. Me parece tan evidente el desastre de la “ley Sinde”, que dejaré de lado su aprobación, su intento por sortear a los jueces que venían dictando resoluciones que no le gustaban al Ejecutivo y el peligro de mordaza que conlleva. Ya se han encargado de desenmascarar sus problemas y amenazas Sergio Rodríguez, Enrique Dans, Antonio Delgado y tantos otros. Quien quiera jerga y recovecos legales, que acuda a Javier de la Cueva o David Bravo; éste último se faja como nadie y lo adereza con salero sevillano.

A mí me interesan más determinadas cuestiones morales, la batalla propagandística y ese rollo falaz del “todo gratis”. El coraje de Álex de la Iglesia fue la guinda. Vamos allá, mediante pregunta-respuesta.  

-¿Cree que está mal o es éticamente reprobable descargarse una serie?
No.

-¿Considera la descarga de un capítulo un robo, como arguyen algunos creadores?
Por supuesto que no.

-Hombre, si las respuestas son monosílabos, apague y vámonos.
Tiene usted más razón que un santo. Solo quería dejarlo bien claro: compartir archivos no es un robo; es compartir archivos. En la batalla se ha perdido hasta el concepto de tautología. Al igual que prestar un libro no es un robo, es prestar un libro. La diferencia es que ahora el soporte físico ha perdido vigencia (cosas del progreso, qué le vamos a hacer) y estamos ante un caso de realidades intangibles, inmateriales. Ahora los intercambios se hacen por Internet, en versión digital y sin que se pierda la copia original al duplicarla. (…)

Como queda dicho, recomiendo vivamente leer íntegra esta “auto-entrevista” de Alberto, de la que aquí aparece sólo el arranque, en diamantesenserie.blogspot.com

Enrique Dans: Los caminos del download son inescrutables

El cierre de Megaupload por el FBI es, además de rocambolesco, un auténtico chiste. Defender a Megaupload a estas alturas, o discutir sobre si se trataba de un servicio de almacenamiento digital de cualquier tipo de archivo o se había inclinado hacia el fomento del intercambio de archivos protegidos por derechos de autor resulta completamente trivial. Lo importante es recordar que hace ahora algo más de diez años, en julio de 2000, la justicia norteamericana cerró Napster: ¿qué ha ocurrido desde entonces? El número de clones, variantes y mejoras que han ido apareciendo, espoleados por esa especie de “ley seca” planteada por la industria ha sido elevadísimo, a cada cual mejorando el rendimiento y las prestaciones del anterior. Mirando en retrospectiva, ¿puede alguien en su sano juicio plantearse que el resultado de haber cerrado Napster en el año 2000 haya ofrecido algún tipo de rendimiento positivo? ¿Venden ahora las discográficas más discos gracias a ello? ¿Qué dice Wikipedia sobre la “ley seca”? Textualmente,

La ley seca, al prohibir el consumo de alcohol y no brindar oferta a la demanda existente, genera mercados negros y dinero negro, los cuales consiguen el licor en otros lugares donde se produce, lo introducen ilegalmente y lo venden para satisfacer tal necesidad a un precio más alto, debido a que en cualquier caso, la demanda sigue siendo más alta que la oferta.

Cerrar Megaupload en medio de una operación con aspecto de película de James Bond es como intentar apagar fuego con gasolina. Una auténtica provocación, un incentivo. Los archivos que hasta hoy se hospedaban en Megaupload no van a tardar ni un dia en encontrar acomodo en otros sitios, bien desarrollados para ese mismo fin, o completamente generalistas. Dedicarse a ir por el mundo cerrando en plan peliculero cada sitio que aparezca y que sirva para hospedar archivos con derechos de autor es equivalente a crear un estado policial, y solo puede generar una respuesta: un perfeccionamiento progresivo de los métodos de intercambio. Nos hemos hartado de decirlo: la represión no funciona, solo funciona el mercado.

Si quieren guerra, van a tener guerra: ahora mismo están caídos el Departamento de Justicia, la RIAA, la MPAA, Universal Music y varios sitios más. Pero ¿consiguen con esa guerra algo más que incrementar la escalada armamentística? La experiencia del pasado indica que no. Que por cada página que han cerrado, se han abierto cinco más. No, no se trata de defender a Megaupload. Se trata de defender el sentido común, o al menos, de no demostrar con rocambolescas acciones que es el menos común de los sentidos. Cuando hayan conseguido, por simple principio de acción y reacción, que la mayoría de los usuarios de la red circulen por ella enmascarados, ya veremos cómo hacen para perseguir aquellas cosas que sí eran delitos de verdad.

El cierre de Megaupload demuestra hasta qué punto una industria tristemente inadaptada ha logrado instaurar una “policía del copyright”. Enterrar cientos de miles de dólares de recursos públicos en persecuciones inútiles que no hacen más que empeorar la situación, mientras el concepto de propiedad intelectual basado en la copia hace agua por todas partes, es tan ridículo como pensar que se va a vender más entretenimiento por haber cerrado un servicio web. ¿Perseguirán ahora a Dropbox, servicio con una imagen completamente diferente a Megaupload pero que puede ser utilizado exactamente para lo mismo y que algunos ya llevan tiempo utilizando para pasarse archivos con derechos de autor? ¿O Google, que obviamente sirve para localizarlos? ¿Qué tal perseguir y encañonar a los niños que paseen por la calle con un iPod, para ver si llevan en él algún archivo infractor? Imaginarse a los agentes del FBI entrando en Megaupload en medio de una amplia operación internacional es enfrentarse de repente a la evidencia de que vivimos ya en una de esas sociedades distópicas, enfermas y disfuncionales que un genio como Philip K. Dick retrataba en sus novelas. Ahora, además de genio, podemos tristemente calificarlo de visionario.