Problemas con la fama: desarrollos del caso ‘Kony 2012’

Dos semanas. Es el tiempo que ha tardado Jason Russell en saltar a la fama por un vídeo en el que denuncia los crímenes de guerra llevados a cabo por un sátrapa en Uganda, y después ser detenido por desorden público. 14 días en los que ha pasado de todo, desde lograr la campaña de vídeo más viral de la historia, Kony 2012, salir en las cabeceras más importantes del mundo o contar con el apoyo del mismísimo Barack Obama, hasta este jueves, jornada en la que Russell fue detenido en San Diego por escándalo público. Corría por la calle desnudo, gritando de forma incoherente y golpeando los vehículos que se encontraba a su paso. Además, fue grabado en un vídeo que publicó en exclusiva Tmz.

Russell fue esposado y conducido hacia un centro de atención sanitaria para someterse a un examen médico, el cual dilucidó que el cofundador de la ONG no había ingerido drogas, informó la Policía de San Diego, que, asimismo, confirmó que no se interpusieron cargos criminales por su comportamiento. 

El presidente de la ONG Invisble Children, Ben Kessey, publicó un comunicado en la web de la ONG en el que confirmó que Russell había sido hospitalizado por agotamiento, deshidratación y malnutrición y achacó lo sucedido al éxito del vídeo en Internet. “Las últimas dos semanas nos han pasado una gran factura emocional a todos nosotros, especialmente a Jason, y esa factura se manifestó en un desafortunado incidente”, aseguró el presidente. ¿Factura emocional? Se preguntaron entonces miles de internautas desde las mismas redes sociales que le encumbraron a la fama. ¿Cómo se puede morir de éxito de forma tan vertiginosa?

Con más de 76 millones de reproducciones, la campaña contra el criminal de guerra Joseph Kony, no solo es una de las más vistas de la historia de YouTube y Vimeo, sino que, según Visible Measures, es el vídeo con el crecimiento más rápido de la historia (tardó incluso menos tiempo que Susan Boyle en llegar a los 70 millones de visualizaciones). Recaudó 5 millones de dólares en las primeras 48 horas y salió en casi todos los medios de comunicación del mundo. Además, los hashtags #stopkony y #kony2012 fueron trending topics en Twitter durante varios días ganándose el apoyo de famosos como Ellen de Generes, Rihanna o Angelina Jolie, que ‘tuitearon’ enlaces al vídeo. La ONU también felicitó a la organización: “Es un problema del que eran conscientes muchas personas, pero ahora se han enterado muchas más, lo que es positivo”, dijo ante la prensa el portavoz de la ONU, Martin Nesirky. Y hasta el mismísimo Barack Obama se comprometió con su causa.

Lo cierto es que no es la primera vez que se lanza una campaña viral por las redes sociales. Un ejemplo lo tenemos con los manifestantes egipcios de la llamada Primavera Árabe o la cruzada contra la ley SOPA. Pero Kony 2012 batió todos los récords. La idea era capturar a un hombre acusado de crímenes de guerra en Uganda y llevarlo ante la Corte Penal Internacional gracias al impulso de Internet. Lo consiguieron, pero se les fue de las manos.

Como presunto líder del rebelde Ejército de Resistencia del Señor ugandés (LRA, por sus siglas en inglés), a Kony se le imputan atrocidades cometidas tanto en Uganda como en la República Democrática del Congo, la República Centroafricana y Sur Sudán. Pero no deja de ser uno de tantos sospechosos buscados por la CPI. Algunos analistas y medios de comunicación de Uganda denunciaron también que la cuestión era mucho más compleja que apuntar a un solo hombre ya que el Ejército cometía las mismas atrocidades, y que llegaba demasiado tarde porque hacía tiempo que Kony huyó de Uganda.

Además, el filme elude otros dos aspectos fundamentales: que Kony podría estar escondido en Sudán o República Centroafricana, y los 30.000 niños que menciona, que eran los que el LRA había secuestrado a lo largo de sus tres décadas de historia, y no los que lo están en la actualidad. ¿Fueron estas las causas del declive de Jason Russell? Según Danica Russell, la mujer del activista, sí. “Mi marido nunca ha tomado drogas ni ha tenido problemas con la bebida. Estaba muy afectado por las críticas recibidas. Se obsesionó con la película y lo tomó como algo personal”. El propio Russell siempre se ha definido como un hombre de familia, cristiano, padre de dos hijos que quiere tener nueve más con su esposa, a la que no duda en llamar su mejor amigo”.

La propia ONG no dudó en calificar el documental como un “experimento”, y lo cierto es que de momento está teniendo distintas lecturas: Kony, en busca y captura, eludiendo los miles de pósters, calcomanías, botones, camisetas y todo tipo de propaganda que recorre el mundo contra él. Y Jason Russell en un hospital psiquiátrico. 

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